julio 14, 2021

Palabras del ministro: Turismo y Medio Ambiente en República Dominicana, con la directiva de la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (ASONAHORES)

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8 de julio de 2021

Muchas gracias por la invitación a esta reunión con la directiva de la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (ASONAHORES), que reúne interesantes y diversas visiones sobre un tema de vital importancia, que se encuentra en los lugares prioritarios de la agenda post-covid-19 de la República Dominicana y a nivel mundial.

Agradezco en nombre del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales esta invitación, que sé, será de provecho para avanzar hacia un turismo amigable con el medio ambiente y los recursos naturales, como lo demandan los actuales momentos en los que estamos amenazados por los efectos del cambio climático, tema que ocupará un espacio importante de mis planteamientos.

Antes de avanzar, debo puntualizar como principal premisa de mi intervención, que la materia prima fundamental de la actividad turística en nuestro país, como en muchas partes del mundo, es el medio ambiente y los recursos naturales.

Sin estos, es imposible que hablemos de turismo a la escala que podemos hacerlo hoy como principal actividad generadora de riquezas en República Dominicana y mucho menos que podamos abordar conceptos tan importantes como el turismo sostenible.

En este sentido, es importante destacar lo plasmado en el documento “Sistema Dominicano de Indicadores de Turismo Sostenible”, elaborado en coordinación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y que cito a continuación:

“Una actividad turística que no sea sostenible de manera holística, tanto en lo ambiental como en lo sociocultural y económico, no es viable”.

Esta es una razón primordial que, como actuales administradores de la Ley 64 00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales y de la Ley Sectorial 202-04 sobre Áreas Protegidas, nos hace estar doblemente conscientes de nuestro rol como servidores públicos y estamos actuando en consecuencia para garantizar un desarrollo apegado a las mejores prácticas medioambientales.

Afortunadamente, nuestro país cuenta con espacios costeros-marítimos envidiables, microclimas, flora, fauna y montañas únicas que a lo largo de los años siguen impresionando a millones de personas que han tenido la oportunidad de visitarnos y a muchos que, aunque no han logrado viajar hasta nuestra tierra, han sido testigos del esplendor de República Dominicana a través de las nuevas tecnologías de la información.

Son precisamente estos recursos los que debemos resguardar y estamos resguardando, y para hacer un uso racional de ellos, encaminamos políticas con el objetivo de que haya una sinergia cuasi perfecta entre “Turismo y Medio Ambiente”, como es el título de esta ponencia.

Es bueno destacar que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales es el ente rector del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) y administra 127 unidades que son parte de la oferta turistica para dominicanos y extranjeros.

Estas áreas, compuestas por Parques Nacionales, Refugios de Vida Silvestre, Monumentos Naturales, Parques Submarinos, Reservas Científicas y Santuario de Mamíferos Marinos, entre otras, han pasado de ser visitadas por 1,016,426 turistas locales y extranjeros en 2012 a unos dos millones de visitantes durante 2019, lo que evidencia un creciente interés por las actividades ecoturisticas.

Durante el primer trimestre del 2020, cuando la pandemia no nos tocaba de lleno, un total de 201,916 personas visitaron estas áreas, y en igual periodo de este 2021, con fuertes restricciones y distanciamiento social, tenemos 176,328 visitantes, lo que refleja un interés permanente en estos sitios.

Este importante número de visitas se da cuando solo hemos podido reabrir menos del 50% de los lugares a visitar y controlando la cantidad de llegada para evitar contagios del covid-19, bajo un estricto protocolo sanitario que elaboramos a nuestra llegada al Ministerio.

Evidentemente, en estas áreas protegidas, que están siendo debidamente acondicionadas, los visitantes deben ajustarse a las reglas de respeto al medio ambiente, determinadas en los Planes de Manejo que posibilitan hacer un uso sostenible de los recursos naturales a la vez que se permite el esparcimiento de los turistas.

Esta visión de cuidado a los recursos naturales es la que tiene que primar en cada lugar donde la actividad turística tenga incidencia, no solo por parte de los visitantes sino también por las empresas y particulares que ofrecen servicios relacionados al turismo.

Me permito resaltar que en el mes de marzo fuimos participes del cierre del proyecto de Biodiversidad Costera y Turismo (BCYT) que tras cinco años de trabajo bajo la coordinación del Ministerio de Medio Ambiente, el Ministerio de Turismo, y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con el financiamiento del Global Environmental Facility (GEF), logró avanzar hacia la preservación de la biodiversidad costera para una oferta turística sostenible.

Con esta iniciativa fueron restaurados más de 150 mil metros cuadrados de playa; vinculamos a más de 70 comercios de Samaná y Montecristi en acciones para reducir y/o eliminar plásticos de un solo uso a través de la iniciativa “Mejor Sin Calimete”; y concientizamos a más de siete mil 800 personas sobre la protección a los recursos naturales.

También facilitamos el uso de tecnologías para monitorear la erosión de las playas, especies marinas y ecosistemas costeros sobre los cuales se ciernen los efectos más visibles del cambio climático.

Además, logramos renovar 8 infraestructuras turísticas para fortalecer la oferta de tres Parques Nacionales y un Monumento Natural. Entre ellas, la Plataforma Ecoturística en Los Caños, el Sendero de las Cruces en el Parque Nacional El Morro, el Muelle de Isla Cabra, el Parque Submarino de Montecristi, la Plataforma Flotante para las Excursiones en Kayak, el Parque Nacional Manglares de Estero Balsa, el Sendero Boca del Diablo a Frontón y el Centro de Visitantes Boca del Diablo, en el Monumento Natural Cabo Samaná.

Estas son acciones puntuales que evidentemente están dirigidas a garantizar una actividad turística que reduzca sus efectos negativos en el medio ambiente.

Como sabemos actualmente, el turismo como principal actividad económica de la República Dominicana enfrenta grandes desafios al margen de la pandemia de la covid-19, que lastimosamente disminuyó la afluencia de turistas a uno de sus niveles más críticos de las últimas décadas.

Dentro de esos retos están el ordenamiento territorial, el fortalecimiento de la coordinación interinstitucional, la diversificación de la oferta turística y a corto, mediano y largo plazo, la adaptación a los efectos del cambio climático.

Sobre este tema, como les comenté al principio, dedicaré parte importante de mi exposición en vista de que lo considero como el principal enemigo para nuestra República Dominicana y muy especialmente para el turismo, ya que son las principales ciudades atrayentes de turistas las más vulnerables a los efectos del cambio climático.

En ese orden, el informe “Puntos Criticos para la Vulnerabilidad a la Variabilidad y Cambio Climático en la República Dominicana y su Adaptación al mismo” que nos sirve de referencia en el Ministerio, evidencia que las provincias más vulnerables frente al cambio climático son La Altagracia, San Pedro de Macorís, Distrito Nacional, Puerto Plata, Sánchez Ramirez, Samaná, Barahona, Santo Domingo y San Cristóbal. Algunas de ellas acogen los principales polos turísticos de costa del país.

También se incluye en esta lista a Pedernales y como sabemos esta es una provincia clave para el presente y futuro del turismo de la República Dominicana, tal y como ha anunciado el presidente Luis Abinader.

En el caso de La Altagracia, ubicada en la región que acoge la mayor capacidad habitacional del país, es una de las provincias donde el informe considera prioritario llevar a cabo acciones que reduzcan su vulnerabilidad frente al cambio climático.

“Las fuertes presiones del actual sistema de aprovechamiento turístico se insertan en un contexto ambiental que ya al presente evidencia elementos de deterioro de los recursos naturales”, indica el citado informe.

Recientemente estuve de visita en Samaná, recorriendo Cayo Levantado y otros puntos de interés en los que fui testigo de cómo los efectos del cambio climático se sienten en esta zona, erosionando de forma progresiva nuestras playas y destruyendo sitios que antes podian ser disfrutados por los visitantes.

Estos son solo dos ejemplos en nuestros 48 mil kilómetros cuadrados que nos encienden las alarmas sobre el enemigo que hoy como país y parte de la comunidad internacional estamos enfrentando, tal y como pude explicar en la “Cumbre del Dia de la Tierra de Iberoamérica COP26” y en el Diálogo de Ministras y Ministros de Medio Ambiente de Iberoamérica, organizado previo a la Cumbre Iberoamericana de Andorra.

Allí pude expresar algo que debo reiterar adaptado a este importante escenario: Si queremos disfrutar y aprovechar en el tiempo de una actividad turística saludable “necesitamos una transición hacia una recuperación sostenible, justa y verde, post covid y combatir el cambio climático basándonos en la adaptación”.

De igual forma, la realidad que nos plantea el cambio climático nos lleva a la conclusión de que se hace urgente fortalecer las acciones públicas y privadas para adaptarnos a este fenómeno que no mide fronteras y atenta directamente contra nuestro medio ambiente y nuestros recursos naturales y, en consecuencia, contra nuestra economía por su vinculación directa con el turismo.

Recientemente el país actualizó su “Contribución Nacionalmente Determinada 2020”, para reducir un 27% las emisiones de gases de efecto invernadero al 2030.

En el camino a cumplir esta meta, que es una acción directa contra el cambio climático, el sector turístico es clave con iniciativas puntuales que debe adoptar, como la disminución de sus emisiones de CO2, la reducción del plástico de un solo uso y por supuesto, la correcta disposición final de las miles de toneladas de desechos sólidos que genera esta industria.

Solo desarrollando acciones y estrategias en esta dirección lograremos dar respuestas a las necesidades de creación de resiliencia en el presente para contrarrestar esta realidad que nos acecha.

Desde el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales estamos comprometidos con este fin porque sabemos que con ello cumplimos nuestra responsabilidad para apoyar propósitos relevantes como la Ley 1-12 de la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030, que nos ordena trabajar por “una sociedad con cultura de producción y consumo sostenibles, que gestiona con equidad y eficacia los riesgos y la protección del medio ambiente y los recursos naturales y promueve una adecuada adaptación al cambio climático”.

Asimismo, de esta forma respaldamos los objetivos de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, de hacer uso racional de los recursos a fin de lograr un turismo sostenible.

En ese sentido, nos gustaría trabajar conjuntamente con el Ministerio de Turismo y el sector privado, con una solución integral ante el sargazo, la macroalga de color pardo o verde oscuro de gran tamaño que vive en suspensión en los mares y que se desplaza movida por las corrientes de los océanos. Como consecuencia del cambio climático, que ha impactado en el cambio de las corrientes marinas, nuestras costas están altamente expuestas a esta invasión de sargazos. Solo unidos entre todos podemos buscar soluciones definitivas y concretas. Nos gustaría trabajar con ustedes en ese sentido.

De igual manera, les avanzo que estamos actualmente completando la infraestructura reglamentaria y regulatoria de la Ley 225-20 sobre gestion integral y coprocesamiento de residuos solidos, promulgada en noviembre de 2020, y que en el mes de abril, fue promulgado su reglamento de aplicación, por el presidente Abinader. Estamos actualmente en la fase de constitución definitiva del Fideicomiso Público Privado, por lo que esperamos que en el ultimo cuatrimestre de este año, ya comencemos con el antes y el después en la solución definitiva sobre todo en los principales polos turísticos, y en las principales ciudades del país.

Al tiempo de agradecer esta oportunidad, nos ponemos a su disposición para cualquier inquietud o interés, para trabajar en turismo sostenible y respetuoso de nuestro medio ambiente y recursos naturales.

Muchas gracias,

Orlando Jorge Mera Ministro

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