Un modelo de ganadería sostenible: Hacienda Taveras
“Bosques que cambian vida”

Por: Smelin Reyes
Especialista en comunicaciones REDD+ RD

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el sector ganadero genera más gases de efecto invernadero que la producción de dióxido de carbono en el sector transporte; en el país la ganadería se ha identificado como una de las principales causas de la deforestación, degradación del suelo y afectación de los recursos hídricos.

Pero existen técnicas que pueden mitigar estos impactos.

En la comunidad Honduras, del municipio de San Francisco de Macorís, provincia Duarte, está ubicada la hacienda Taveras, que al tiempo de exhibir unos estándares de producción y productividad por encima de la media en el país, destacada por emplear técnicas sostenibles respetuosas del medio ambiente.

César Taveras, líder de la familia, con mucho entusiasmo nos dijo: “en todas las áreas donde yo puedo plantar un árbol, lo planto; incluso pido permiso a otros compañeros ganaderos para que me permitan plantar en sus fincas. Resalta que utiliza los árboles para dividir su finca en potreros, dispersándolos dentro de estos para proteger los animales de las altas temperaturas, utilizar la madera para mejoras de la infraestructura y para el aprovechamiento posterior, con lo cual aumentara sus ingresos, a la vez que contribuye a incrementar la cobertura forestal de su finca y a la captura del CO2.

Convencido de la importancia que tienen los árboles para la producción ganadera, Taveras señaló “siempre hago hincapié en que a los ganaderos hay que reclamarles y exigirles que deben plantar un porcentaje de su terreno con árboles”, señalando su entorno, resaltó que todo el perímetro de su propiedad está cubierto de árboles endémicos de la zona y eso no le molesta, ni le afecta en nada a la producción, al contrario es de sumo provecho.

César Taveras y sus hijos

Haciendo un poco de historia, Don César comentó que su motivación surgió de la recomendación que le hiciera su amigo Salomón Rizek, por allá en el año 2000, para que plantara caoba (Swietenia mahogani) en sus potreros. En ese momento el señor Rizek tenía 70 años de edad y él 30 años y algo más. Ante la sugerencia, le respondió: “ingeniero ¿usted se está volviendo loco?”, ya que para ver los resultados se deben esperar al menos 20 años. Don Salomón, con la sabiduría que dan los años, le respondió, -pero usted tiene hijos, y va a tener nietos-.

El tiempo pasó, hoy en día con 90 años, el ingeniero Salomón Rizek, está cortando árboles por los cuales recibe más de 20 mil pesos por tronco y sigue plantando caoba. “Ha sido una bonita y rentable experiencia y eso fue lo que me motivó introducir los árboles en la finca. Y ya estamos disfrutando de un ambiente agradable como beneficio de ello”, narró Taveras.

Al ver los resultados de su amigo, en el 2010, Don César Taveras inició plantando caoba con el apoyo del ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales; además plantas de otras especies forestales como, Samán (Samanea saman), Roble (Catalpa longuisima), Cola (Mora abbottii), Cedro (Cedrela odorata) entre otros, que son traídas de diferentes partes del país.

Para el buen funcionamiento de la hacienda, el señor Taveras se ha ocupado de involucrar a sus hijos, delegando responsabilidades diversas en cada uno. Su hijo mayor, César Alejandro (Cesarín) es el médico veterinario encargado del cuidado del ganado vacuno y porcino. Según el joven veterinario, “con la reforestación la finca se ha hecho más confortable para los animales, por ejemplo, en la zona donde está la granja de cerdos, al estar más cerca de los árboles los animales tienen una mayor respuesta y un mejor desarrollo, eso mismo pasa con las vacas”, afirmó.

También comentó Cesarín que, para optimizar el uso del agua, han construido un sistema de drenaje que conduce tanto las aguas servidas de la granja de cerdos como las de las lluvias recogiéndolas en una laguna donde se almacenan. Con estas aguas se irrigan los pastizales. De esta manera se reducen los costos de producción, ya que no tienen que utilizar fertilizantes químicos, así como el consumo de agua.

Para aumentar al máximo el uso del pasto por los animales y poder disponer de alimento todo el año lo producen en un área donde no accede el ganado. Este lo cortan, una parte se lo suministran verde al ganado y otra la convierten en heno y lo almacenan. Cesarín puntualizó que con el libre pastoreo los animales pisotean y desperdician el pasto pues las vacas suelen cortar hasta donde se sienta más cómoda, dejando parte del pasto; en cambio con la máquina lo pueden cortar a ras del suelo.

La hacienda Taveras, es un modelo a seguir de ganadería sostenible, cuenta con una superficie de 980 tareas (61.64 hectáreas), tienen 520 cabezas de ganado, con una producción lechera 2,200 litros diarios, además unas 500 cerdas reproductoras con un aproximado de 4 mil cerdos. Por sus resultados han sido galardonados en incontables ocasiones en la Feria Nacional Agropecuaria donde tienen 25 años participando como expositores; también por la Asociación Dominicana de Productores de Leche Inc. (APROLECHE) que los premio como “Productores del año”.

Los sistemas silvopastoriles dentro del enfoque de una ganadería sostenible son una de las actividades que promueve el Proyecto de Reducción de Emisiones por la Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD+) pues al tiempo de aumentar la captación del carbono, permite incrementar la productividad y reducir su impacto al medio ambiente, por lo que motivamos a los ganaderos a reproducir estas buenas prácticas de producción.

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