Una taza de café sostenible y solidario

 

Una taza de café sostenible y solidario

Bosques que cambian vida

 

Para muchos, la mejor forma de iniciar el día, se resume en disfrutar de una buena taza de café, la que regularmente se convierte en testigo de conversaciones amenas o momentos de profunda reflexión. El café se convierte en un elemento esencial de nuestras mañanas y forma parte de la historia que construimos en nuestro diario vivir.

De lo que no nos percatamos, los que disfrutamos su exquisito sabor y aroma, es de los requerimientos para su producción, y mucho menos de las historias de trabajo y dedicación que hay detrás de esta apetecida bebida.

Aspectos como la condición del clima y del suelo, el tipo de sombra, la variedad y ubicación del cafetal, así como la altitud en que se cultiva, constituyen atributos importantes del sabor y aroma del café. En este relato, se adiciona una forma de gestión denominada esquema de economía solidaria, donde las asociaciones de productores se organizan en una estructura operativa para las actividades económicas, y se caracteriza por la autogestión, basada en el trabajo y la solidaridad, lo que se convierte en parte clave para la calidad del producto final.

Para adentrarnos en esta historia, y saborear todos los aromas del cafetal, nos trasladamos a la región sur occidental de la República Dominicana, donde está localizado el Valle de San Juan, en el viejo cacicazgo taíno de Maguana, adonde nos encontramos con la Federación de Caficultores y Agricultores para el Desarrollo de San Juan, Inc. (FECADESJ).

Esta Federación está compuesta por pequeños caficultores, congregados en 132 asociaciones concentradas en la sub región “el Valle”: San Juan y Elías Piña, donde se agrupan cerca de 3 mil socios.

Sus cafetales están ubicados en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional José del Carmen Ramírez (cuenca del Río Yaque del Sur) y en las inmediaciones de las presas de Sabaneta y Sabana Yegua, dende se fomenta la siembra de café bajo sombra, contribuyendo así con la protección del suelo y la producción del agua de la zona.

Allí conversamos con el señor Antonio Luciano y con la ingeniera Carmen Zabala,  Director Ejecutivo  y Coordinadora de la Dirección Técnica de FECADESJ respectivamente, mientras nos tomamos una taza de su aromático café marca Monte Frío, 100% tipo arábico. El señor Luciano explicó que su rol es organizar a los productores en las asociaciones por rubro de producción, a las cuales le dan asesoría técnica a través de la capacitación, transferencia tecnológica y educación.

En general, los campesinos de esta zona, producen el café de manera sostenible en términos agroecológico, pues son pequeñas fincas de 20 a 30 tareas a una altura de 600 y 1300 metros sobre el nivel del mar, bajo un sistema de producción diversificada que garantiza la seguridad alimentaria local.

Dentro del cafetal disponen de árboles como la guama (Inga vera) que bridan sombra y propician una temperatura fresca. Asimismo, combinan el cultivo del café con frutales (aguacate, naranja, zapote) y con cultivos anuales (guineo, yautía y otros) que aportan una valiosa cuota de los alimentos que consumen los productores y que sirven además como fuente de ingresos y sustento económico, mientras está la cosecha del café.

Carmen Zabala sostuvo que la bondad del café bajo sombra, está en la mezcla de especies del sistema de producción y en el microclima que se crea en estos ambientes, lo que confiere al café aromas y sabores especiales.

FECADESJ cuenta con un moderno Laboratorio de Control de Calidad, el cual cuenta con la experiencia de los catadores Ismael de León y Efrén Rodríguez. Para identificar el café de la Región el Valle, en colaboración con el IDIAF y el apoyo económico del MESCYT, se realizaron estudios de caracterización a fin de determinar las cualidades físicas y sensoriales del café. Estos estudios sirvieron de base para la obtención de la “Denominación de Origen del Café de la Región el Valle”.

Actualmente, la referida federación dispone de ocho viveros que generan cinco millones de plantas de café al año, las cuales son resistentes a enfermedad roya del café (Hemileia vastatrix).  Además, cuentan con  una abonera para asegurar que la producción de los socios sea orgánica, reciclando desecho animal y mezclándolo con sedimentos de la presa, cal y otros desperdicios vegetales como el despulpado de los granos de café. Llevan a cabo también labores de lombricultura, produciendo humus (abono orgánico), para el uso tanto en viveros como en la fertilización de las plantas en el campo.

En lo social, generan 80 empleos fijos en las oficinas y la procesadora. En los viveros y en en los tiempos de cosecha, aumenta la cuota de empleados, donde se benefician, principalmente 150 mujeres que están organizadas en 9 Centros de Madres y 2 Centros de caficultoras.

Paralelamente, FECADESJ crea oportunidades para los hijos de los socios, dándole becas para sus estudios de agronomía u otras carreras afines, luego los insertan en el área laboral para que no emigren del campo. De igual manera, apadrinan técnicos para que estudien y le permiten hacer pasantías a los estudiantes de liceos, logrando así que la población local se entusiasme con la producción agrícola y mejore su calidad de vida. Las comunidades rurales son apoyadas con programas de salud y saneamiento básico, educación, acceso a crédito rural (Fondo Rotatorio).

En la Gala Nacional de las MIPyMES 2019, FECADESJ fue reconocida con un tributo a la creación de empleos y desarrollo de la provincia a través de su marca Café Monte Frío y también como empresa del año de la provincia de San Juan de la Maguana. De igual forma, esta federación recibió en el año 2015 una mención especial en el Premio Nacional a la Producción Más Limpia, Categoría Sistema de Gestión Ambiental. 

Café Monte Frío

Los sistemas agroforestales de café bajo sombra forman parte de las actividades que promueve el Programa de Reducción de Emisiones por la Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD+), del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, pues contribuyen a la captación de CO2 de la atmósfera, a conservar la biodiversidad, brindar servicios ambientales, al tiempo de asegurar a los productores una fuente de ingresos. Con la captación de CO2, los sistemas agroforestales de café hacen su aporte en la disminución de las emisiones de gases de efecto de invernadero y su consecuente papel en la regulación del clima.

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