Gigantes del Atlántico: el regreso majestuoso de las ballenas jorobadas

febrero 18, 2026
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SAMANÁ (República Dominicana). – Las aguas cálidas de la costa norte de República Dominicana les atraen, les llaman… es un lugar encantador, relajante y seguro para recibir a una nueva vida, por eso cada año, durante los meses de invierno, las ballenas jorobadas (Megaptera noveaengliae) inician un viaje de uno o dos meses, en el que recorren hasta 8,000 kilómetros desde las zonas más frías del Atlántico Norte hasta el Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de La Plata y La Navidad, su lugar soñado para descansar, reproducirse y tener a sus retoños.
Ubicado a unas 80 millas náuticas de la costa norte de Samaná, este espacio submarino, de origen coralino y con una profundidad promedio de 20 metros, brinda refugio a la mayor población de ballenas jorobadas que llega cada año a la región del Caribe. Es su cuna, su sitio seguro, el espacio que escogen con libertad para realizar el hermoso acto de crear vida.

Con unos 33,000 kilómetros cuadrados, constituye el área protegida más extensa de República Dominicana y el primer santuario de mamíferos marinos establecido en el océano Atlántico. Además de ser ideal para el cortejo, el apareamiento y la reproducción de las ballenas jorobadas, este espacio alberga y protege otras 15 especies de mamíferos marinos, entre ellos: manatíes, delfines, orcas y cachalotes.

Allí, durante su estadía entre enero y marzo, las ballenas nos sorprenden con su impresionante comportamiento. En estas aguas tropicales, llegan a reunirse hasta 20 ballenas macho que compiten por el derecho a aparearse con una hembra fértil. La gestación dura entre 11 y 12 meses, tras lo cual las hembras dan a luz a una cría que, al nacer, mide aproximadamente 12 pies y pesa entre dos mil y tres mil libras. En los primeros seis meses de vida, las crías son alimentadas exclusivamente por sus madres, llegando a consumir alrededor de 50 galones al día de leche rica en grasas y proteínas.   

En la adultez, una ballena jorobada puede alcanzar cerca de 16 metros de longitud y un peso aproximado de 40 toneladas. Se alimentan de krill y peces pequeños, y llegan a vivir hasta 90 años. Cada una tiene patrones únicos de blanco y negro en la cola y las aletas, que pueden ser usados por los científicos y observadores como huellas dactilares para distinguir a un individuo de otro.

Su comportamiento social es muy activo. Llevan a cabo cortejos elaborados, entonan complejos cantos para comunicarse y tienen una asombrosa conducta de cooperación que incluye técnicas de alimentación en grupo como la red de burbujas. Además, muestran una notable empatía que las lleva a defender a otras especies de depredadores como las orcas y que les ha granjeado prestigio como "guardianas del mar". 

Importancia de las ballenas jorobadas

Más allá de ser un gran atractivo para un ecoturismo que genera empleos y una importante derrama economía en Samaná, estas ballenas son cruciales para la salud del ecosistema marino. Su contribución incluye la fertilización del fitoplancton que forma parte de la cadena alimentaria, el transporte de nutrientes desde las áreas frías hasta las zonas tropicales que mantiene la productividad del mar, y el secuestro de carbono que frena el cambio climático.
Incluso al morir, sus cuerpos capturan toneladas de carbono, llevándolo al fondo del mar y reduciendo el CO2 atmosférico. Su presencia es un indicador de salud, pues su comportamiento refleja el vigor del ecosistema marino, alertando sobre cambios climáticos y calidad del agua. En fin, es tanto lo que aportan que son consideradas cruciales para el equilibrio marino.

Compromiso del Estado con la protección de las ballenas y conservación marina

República Dominicana ha reconocido la importancia de las ballenas jorobadas, así como de otros mamíferos marinos, y busca activamente su protección con la incorporación al Sistema Nacional de Áreas Protegidas de áreas críticas para su conservación y la de sus hábitats. Por esto convirtió parte de sus aguas territoriales en un santuario, vital para la población de estos cetáceos que viajan desde el Atlántico Norte hasta nuestras cálidas aguas para reproducirse.  

Se estima que el 80 % de la población total de ballenas jorobadas del Atlántico Norte ha nacido en el espacio marítimo dominicano. En la bahía de Samaná, en el noreste del país, se han identificado 252 individuos, mediante fotografías de sus colas, ya que en ninguna ballena una es igual a otra.

El ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Paíno Henríquez, ha destacado que la presencia anual de las ballenas jorobadas en aguas dominicanas es una confirmación del valor ecológico del país y de la responsabilidad que implica su protección.

“La República Dominicana es un santuario natural para la vida marina. Proteger a las ballenas jorobadas no es solo una tarea ambiental, es un compromiso ético con las futuras generaciones y con el equilibrio del planeta”, expresó el ministro, al resaltar los esfuerzos del Estado para fortalecer la conservación de los ecosistemas marinos y su rica biodiversidad.

El país, que es signatario en la Comisión Ballenera Internacional (CBI), una entidad que gestiona la conservación y regulación de las ballenas a nivel global mantiene su posición en contra de la caza de ballenas, basada en principios de conservación y el compromiso con el turismo sostenible.

En abril de 2024, el Gobierno dominicano expandió en un 30 % la protección de sus áreas marinas mediante los decretos 194‑24 y 195-24. Con esta última disposición, amplió los límites del Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de La Plata y La Navidad, para proteger valiosos ecosistemas.   
 
El Ministerio de Medio Ambiente regula, a través de planes de manejo y acuerdos interinstitucionales, la práctica de avistamiento de ballenas bajo criterios de sostenibilidad y educación ambiental.

En este sentido, Henríquez subrayó que la ampliación del santuario y la regulación estricta del avistamiento responsable forman parte de una visión integral que combina conservación, ciencia y turismo sostenible. “Cuando protegemos a las ballenas, protegemos también nuestras costas, nuestras comunidades y nuestra identidad como país megadiverso”, afirmó.

Avistamiento de ballenas, una experiencia única en Samaná

Las ballenas jorobadas son un atractivo turístico tanto para Samaná como para todo el país. Gracias a su visita a aguas dominicanas, la zona recibe turistas de todo el mundo. Desde el año 2010 hasta la fecha, entre locales y extranjeros han sumado 754,132 visitantes que han llegado para maravillarse con su espectacular presencia.
Para concientizar sobre la importancia de estos majestuosos cetáceos, viviendo la experiencia única de verlos y conocer más sobre ellos, el Ministerio de Medio Ambiente organizó una actividad de avistamiento de ballenas a la que invitó a un grupo de periodistas a fin de que transmitieran a muchos otros el valor de nuestra biodiversidad.
Así es como partimos de Santo domingo y recorrimos 178 km (aproximadamente 2h 48min) para llegar a Samaná y, luego, abordamos un catamarán que nos llevó al santuario de los bancos de La Plata y La Navidad para ver de cerca a las ballenas jorobadas.

Al llegar allí, vimos cómo revoloteaban dentro del agua y pudimos apreciar a una mamá ballena con su ballenato, acompañados por un macho que franqueaba sus movimientos. Uno de ellos alzó una de sus aletas como si nos saludara. Más tarde supimos que las ballenas son famosas por sus piruetas (saltos, coletazos) y que sus inmersiones en el agua son creativas y vistosas.

En este singular encuentro, el ministro Paíno Henríquez valoró la participación de los medios de comunicación en este tipo de iniciativas, señalando que acercar a la ciudadanía a experiencias directas con la biodiversidad “despierta conciencia, respeto, un sentido de pertenencia y cuidado a la naturaleza”.

Acróbatas gigantes

Aunque pudiéramos pensar que por su gran tamaño las ballenas son torpes o carentes de gracia, nada más lejos de la realidad. Sus movimientos dentro del agua y en la superficie incluyen una gran variedad de estilos que son un espectáculo en el mundo marino y quienes observan las ballenas a menudo son sorprendidos con sus saltos, giros e inmersiones.

Los expertos los han clasificado y nombrado, por ejemplo, Salto completo (Breaching); Golpe de cola (Tail slapping o Lobtailing); Golpe de aletas pectorales (Pectoral slapping); Espionaje (Spyhopping); Golpe de cabeza (Head lunging o Head slapping) y también Inmersión profunda (Sounding).

Estos movimientos nos hacen pensar en ellas como acróbatas gigantes y admirar profundamente a estos seres que la naturaleza dotó de tan extraordinaria manera, dimensionando la magnificencia de la vida que habita en los mares y océanos, e inspirándonos a luchar por su conservación.